Category "Artículos sobre niños"

20Sep2017

REANIMACIÓN CARDIOPULMONAR 

En las situaciones anteriores hemos citado frecuentemente la posibilidad que el niño accidentado presente un paro respiratorio o cardiorespiratorio. Éste se define no sólo como la detención total de los movimientos respiratorios y latido cardíaco, sino también condiciones de movimientos respiratorios y cardíacos que por su baja frecuencia o deficiente calidad no son suficientes para mantener la vida por mucho tiempo. Así una respiración débil y entrecortada y un pulso de baja frecuencia se definen y tratan como paro cardiorespiratorio.

El paro cardiorespiratorio (PCR) en niños, es causado más frecuentemente por falta de oxígeno en la sangre, a diferencia del adulto, en quien las arritmias cardíacas son la causa habitual.

La mayoría de los PCR ocurren en niños menores de 1 año con enfermedades respiratorias graves (bronconeumonías, bronquitis, laringitis obstructiva, etc.), síndrome de muerte súbita y accidentes de la infancia (asfixia por inmersión, traumatismo encéfalocraneano, sofocación por cuerpo extraño, etc.)
La prevención del paro cardiorespiratorio, se dirigirá a la detección y corrección rápida de estas enfermedades o accidentes, evitar la falta de oxígeno y el transporte inmediato del niño afectado al centro asistencial más cercano. Sin embargo, si el paro cardiorespiratorio se produce, la persona a cargo del niño debe estar capacitada para realizar las maniobras básicas de reanimación, mientras se traslada al niño para su atención por personal experto.

Una idea de la importancia de la reanimación cardiopulmonar básica la ilustra el ejemplo, que entre dos niños que sufren asfixia por inmersión en iguales condiciones de edad, tiempo de inmersión, trayecto al Servicio de Urgencia, etc., el que no recibe reanimación cardiopulmonar al lado de la piscina, si se salva, quedará con daño cerebral importante. Aquel que sí la recibe, probablemente se salvará con su cerebro indemne.
Las Asociaciones Norteamericanas de Cardiología y Pediatría han desarrollado un sistema sencillo de reanimación cardiopulmonar basado en nemotecnias que ayudan a recordar los pasos a seguir y maniobras elementales, fáciles de realizar y aprender, que detallamos a continuación:

 

Reanimación cardiopulmonar básica. (RCPB)

Son las medidas elementales para la mantención de la vida, mientras se transporta al niño a un servicio médico que cuente con personal y equipo apropiado para la reanimación avanzada o definitiva. Estas medidas no requieren conocimientos profundos ni instrumental médico, sino sencillos conocimientos y la decisión de llevarlos a cabo. Cualquier persona puede aprender esta técnica, muchas veces salvadora, en las emergencias mencionadas.

La reanimación básica comienza con el diagnóstico de paro cardiorespiratorio. Para ello debemos:
1. Comprobar la pérdida de conciencia (falta de respuesta a los estímulos, flaccidez).
2. Detectar la ausencia de movimientos respiratorios mirando, el tórax y la ausencia de flujo de aire a través de boca o nariz del niño colocando la oreja del examinador sobre ellas para escuchar el ruido y sentir el flujo del aire en el pabellón auricular. (siéntalo en su hijo, mientras duerme) (Fig. 1)

  

Detección de la entrada y salida de aire por las fosas nasales o boca. (SENTIR Y OIR) Mientras se mira los movimientos del tórax.

 

3. Determinar la ausencia de latido cardíaco o pulso arterial. Se hace palpando la arteria del brazo del niño menor de 2 años. Se palpa la parte interna del brazo, sobre el codo, en el hueco que forma el músculo (bíceps) con el hueso (húmero).(Fig.2)

En el niño mayor y adulto, el pulso se busca en la arteria carótida del cuello. Se palpa, con los dedos índice y medio, el punto más prominente del cuello que es la laringe (manzana de Adán), se deslizan ambos dedos hacia abajo (paciente acostado) en la depresión que sigue a la nuez.

Allí se encuentra el latido de la arteria carótida (compruébelo en Ud. u otra persona).
Comprobado el paro cardiorespiratorio debemos proceder como sigue:
Iniciar la reanimación con la respiración boca a boca, con una o dos insuflaciones, gritar, pidiendo ayuda sin abandonar al paciente. Reanimar por un minuto, volver a pedir ayuda.

Si hay otra persona presente se le pide que busque ayuda llamando al teléfono de emergencia u otro que active un sistema de rescate.

Para iniciar la reanimación seguiremos la siguiente secuencia:
A. Vía aérea (A de Airway). Es básico que esté despejada para que entre aire a los pulmones.
B. Respiración. (B de Breathing). Si no hay respiración, hacer respiración boca a boca.
C. Circulación. (C de Circulation). Si no hay latido, hacer masaje cardíaco.

A. VÍA AÉREA PERMEABLE O DESPEJADA: La vía aérea del niño es estrecha y se obstruye fácilmente por mucosidades, sangre o alimentos. En el niño inconsciente la mandíbula, se va hacia atrás y arrastra la lengua que tapa la faringe.
La primera maniobra será colocar al niño boca arriba sobre una superficie lisa y firme, manejando con cuidado la cabeza y columna cervical. Se extiende la cabeza y se levanta el mentón (posición de olfateo)

Al abrir la boca se examina y retira objetos o secreciones visibles, que se extraen con un dedo envuelto en un pañuelo. Si se sospecha daño del cuello (caída de altura por ejemplo) movilizar cabeza y cuello en bloque traccionando la mandíbula hacia adelante, sin mover el cuello.

Si el niño no respira:
B. RESPIRACIÓN: Iniciar la respiración artificial, boca a boca o boca a boca-nariz en el niño pequeño. (Fig. 6)

 Respiración artificial. La boca del adulto cubre boca y nariz del niño pequeño.

En el niño mayor cerrar la nariz al insuflar por boca, para evitar escape del aire.

 La boca del adulto cubre sólo la boca del niño mayorcito y evita el escape de aire, pinzando la nariz con los dedos.

Dar dos respiraciones lentas de 1 a 1,5 segundos de duración. En niño menor de 1 año usar frecuencias de 20 por min. y para los mayores de 15.

Recordar que:
1) La respiración artificial es la maniobra más importante para recuperar al niño en PCR.
2) El volumen de aire a insuflar es aquel que expande el tórax del niño en una respiración similar a la normal, lo que debe apreciarse en los movimientos del pecho.
3) Las insuflaciones deben ser lentas, para evitar que entre aire al estómago (riesgo de vómitos y aspiración). Si pese a lo anterior el tórax no se expande, sospechar obstrucción de vía aérea, por falta de extensión del cuello. Si corregida ~esta situación persiste el problema sospechar presencia de cuerpo extraño en vía aérea (Usar maniobra de Heimlich en el niño mayor y las compresiones torácicas en el niño pequeño)

Si no hay latido cardíaco:
C. CIRCULACIÓN: La ausencia de contracción cardíaca o su inefectividad se reconocen por falta de pulso en las grandes arterias. En el niño mayor de 1 año, palpar arteria carótida, en el menor de un año arteria braquial. Si hay pulso sin que el niño respire, continuar con respiración artificial, hasta aparición de respiración espontánea. Si se constata ausencia de pulso, iniciar masaje cardíaco coordinado con respiración artificial.
a) masaje cardíaco. Consiste en comprimir continua y rítmicamente el tórax para impulsar la sangre hacia los órganos. Esta maniobra debe ir acompañada siempre de respiración artificial.
El niño debe estar sobre una superficie lisa y dura, en posición boca arriba y el punto en que se comprime es un grosor de dedo bajo la línea que une las dos tetillas del niño. En el niño menor de 2años, se coloca la mano derecha con el borde superior del dedo índice en la línea que une las dos tetillas, se llevan los dedos hacia la línea media (esternón) y se retira el dedo índice dejando sólo los dedos medio y anular para comprimir. Se deprime el tórax en una profundidad de 1,3 a 2,5 cm. y frecuencia de al menos 100 por min. Al final de cada compresión, permitir que vuelva a su posición inicial, sin despegar los dedos de su superficie.

  Posición de las manos en el masaje cardíaco del niño pequeño.

En el niño mayor de 2 años se comprime en el 1/3 inferior del tórax, 2 grosores de dedo sobre el borde inferior del tórax (en la boca del estómago) utilizando el talón de la mano
hasta una profundidad de 2,5 a 3,8 cm, con frecuencias de 80 a 100 por min. La compresión será suave y firme pero no brusca e igual a la relajación en duración.
Cada cierto tiempo insistir, pidiendo ayuda, sin detener reanimación.

b) Coordinación de masaje y ventilación.
La compresión del tórax debe acompañarse de ventilación artificial. Cada 5 compresiones dejar pausa de 1 a 1,5 seg., para la ventilación. Mantener esta relación en todas las edades, con uno o dos reanimadores. En todo caso esta es una exigencia menor que no debe sacrificar la ventilación artificial ni la masaje cardiaco en aras de una buena coordinación.
Si se logra reanimar al paciente, trasladar al centro asistencial adecuado, manteniendo la permeabilidad de vía aérea, (posición de la cabeza) vigilando la respiración y el latido cardíaco. Si el paciente no se ha recuperado, mantener maniobras descritas hasta la llegada al Servicio de Urgencia por la persona que la inició, a menos que en el equipo de rescate o traslado exista un experto. Si se dispone de oxígeno, adminístrelo de inmediato y manténgalo.


20Sep2017

El prisionero: me sacaron a empujones! 

Creo que me llegó la hora, gritos, ordenes, frases en imperativo, me sacaron a empujones, entre varias personas, embozadas, que veían frecuentemente el reloj y murmuraban frases no entendibles entre sí.
No podía escuchar ni ver con claridad lo que estaba pasando, solo sentía una agitación intensa como si algo malo estaba por suceder.

Me empujaron desnudo, mojado de piés a cabeza, en una habitación fría e intensamente iluminada, me sujetaron entre 2 personas, una de ellas me pasaba por boca y nariz una sonda provocándome nausea, no pude contener el llanto, vomité con intensidad, hasta que pararon de torturarme.
Me inyectaron una droga en el muslo, creo que buscaban una confesión de algo que ni siquiera sé de que se puede tratar.

Aplicaron una sustancia irritante en mis ojos, me forzaban a ver la luz, mis ojos no estaban habituados a tanta intensidad, había permanecido en un lugar a media luz, tibio y placentero los últimos meses.
Aplicaron una mascara con aire frío para que la oliera a fuerza, sentía irritación en nariz y garganta, pienso que se trataba de el “gas de la risa” se preparaban para interrogarme, ¿qué delito habré cometido?
Me colocaron marcas en manos y piés, imprimieron las huellas de mis dedos, que desdicha, ¿se tratará de lo que nombran “ser fichado”?

Me encerraron en un cuarto con paredes transparentes, ya se había apiadado un poco porque me cubrieron con una manta pero de textura rasposa para mi tacto,
Buscaba afanosamente una voz, un rostro amigo, alguien con actitud bondadosa, nadie me hacía caso, todos abstraídos diciendo frases en clave “9 y 10”,  “3.400”,  “cuenta completa”…


20Sep2017

En 1.988, el actor Dustin Hoffman recibió el premio Oscar -Mejor Rol Protagónico- por la caracterización de un hombre autista en la célebre película Rainman, del director Mark Johnson. En ella se revela la vida de un autista, un hombre que, a pesar de las limitaciones para comunicarse socialmente, tiene cualidades de genio, como la capacidad de memorizar en sólo una noche un grueso volumen de un libro de páginas amarillas.

La película, como buena parte del conocimiento popular sobre el autismo, se ha construido sobre la base de mitos: la relación entre al aislamiento y la genialidad, la incapacidad verbal, los ojos que no miran de frente jamás, entre otros. Los propios diccionarios han hecho énfasis en que es “la absorción de fantasía como escape de la realidad”, cuando las causas, manifestaciones y tratamiento son aspectos más profundos.

 

La verdad sobre el Autismo

La Sociedad para el Autismo en Estados Unidos (ASM por sus siglas en inglés) ha sido uno de los centros que ha profundizado con mayor énfasis sobre las características de este trastorno. Cifras de esta entidad revelan que en ese país 1 de cada 500 niños lo padecen de una u otra forma. Sin embargo, entidades como la Organización Mundial de la Salud sostienen que la relación es más amplia: 1 de cada 2.000 nacimientos.

La psicóloga Blanca Rodríguez, de Bogotá, sostiene que el autismo es una discapacidad severa y crónica del desarrollo que se manifiesta con claridad antes de los cuatro años de edad. Las causas, según Rodríguez, son estrictamente neurológicas. Esto quiere decir que no se ha podido probar científicamente que exista alguna relación entre el entorno familiar-social del niño y el desarrollo de la anomalía. Ello implica que los ingresos de la familia, su estilo de vida, niveles educativos y raza no predisponen a la enfermedad. Lo que se probó es que se presenta con mayor intensidad en los hombres que en las mujeres.

De esta forma, las causas, revela la ASM, se encuentran en daños neurológicos o desequilibrios químicos dentro del cerebro. Estas anomalías pueden producirse en el cerebelo, las amígdalas, el hipocampo, el septo y los cuerpos mamilares. Las neuronas en estas partes del cerebro son más pequeñas de lo normal, afirma el neurólogo Tomás Posada, de Bogotá. De la misma forma, agrega el experto, pueden tener fibras nerviosas subdesarrolladas, las cuales pueden interferir con las señales nerviosas. Estas anormalidades sugieren que el autismo resulta de una anomalía en cerebro durante el desarrollo fetal.

Al ser el autismo un fenómeno con múltiples causas, las investigaciones revelan qué, incluso ya se anunciaría durante la gestación. Por ejemplo, algunas líneas de investigación enfocan su esfuerzo en comprender si los factores ambientales, como virus o químicos, contribuyen a causar o a agravar este problema cerebral.

 

Características del autista

La característica más evidente que puede ser observada en un autista es, según Posada, el problema de la comunicación:

  • Dificultades en el uso y comprensión del lenguaje
  • Dificultad de relacionarse con las personas, objetos y eventos. Ello incluye, además del lenguaje, aspectos como la poca utilización de los ojos, las manos y la postura del cuerpo como elementos complementarios de la comunicación
  • Cambios en el comportamiento con los familiares. Allí puede manifestarse el poco interés en desarrollar actividades comunes y disfrutarlas.
  • Movimientos Corporales o comportamientos repetitivos. En algunos casos estos signos –mímicos- se convierten en los elementos de comunicación del autista.
  • Utilización de rutinas o rituales no sociales. Es decir, comportamientos propios que se prolongan en el tiempo. En este sentido, los niños –por ejemplo- se apegan a objetos poco funcionales. Por ejemplo, el brazo de una muñeca o la tapa de una gaseosa.
  • Pueden ser comunes las reacciones insólitas a la información sensorial. Por ejemplo, los ruidos fuertes, luces y ciertas contexturas de la comida o tejidos.
  • En algunos casos, el autismo se presenta en conjunción con otros trastornos como infecciones y epilepsia.

 

Los efectos del Autismo

Existe un vasto cuerpo de conocimiento sobre los efectos del autismo en la sociedad. Sin embargo, parte fundamental de los estudios se ha centrado en explicar las interrelaciones entre autismo y familia. Ha sido ya entendido que no se ha probado que el entorno familiar contribuya a la creación de niños autistas; sin embargo, existe un efecto del autismo sobre el desarrollo de las familias.

Si bien no hay evidencia de que este trastorno provoque rupturas en la pareja de padres, el problema de salud puede convertirse en un catalizador de las separaciones si es que las parejas ya tenían problemas previos.

Básicamente, las familias reciben un impacto en tres direcciones. En primer lugar, se produce una crisis de lo inesperado; afrontar un suceso para el cual no se está preparado. Esta realidad produce la segunda, crisis de valores: que se manifiesta en observar que la familia tiene que asumir patrones de conducta diversos a los sociales, para adaptarse. Finalmente, la familia asume características de independencia de los patrones sociales, que los enfrenta al tercer impacto: la crisis de la realidad, cuando el núcleo debe mantener su vida social, pagar las cuentas, asumir rutinas, que pueden romper los vínculos existentes.

 

El tratamiento

La realidad del autismo, por ende, debe desencadenar tratamientos para la familia como un todo, pues es precisamente el núcleo más cercano al autista el eje de las soluciones.

  • En primer lugar, está el diagnóstico certero. Las disfunciones en el comportamiento son muchas, agrega Rodríguez y un análisis erróneo, lógicamente, conducirá a un tratamiento equivocado. Para ello, es fundamental la orientación de expertos en el tema. Hablar con padres o asociaciones de padres de niños autistas es un buen inicio.
  • En segundo lugar, se presenta la decisión de los tratamientos. No existe un único camino, razón por la cual, son los padres y el propio niño quienes deben saber con cuál vía se sienten cómodos, sostiene Posada. Obtener bibliografía –se consigue en español- sobre el tema es otra de las más importantes decisiones.
  • En tercer término están las instituciones especializadas. En algunas ciudades hay entidades educativas que trabajan este tema. Sin embargo, debe estudiarse cuidadosamente el enfoque. En algunos casos, advierte Rodríguez, la pobreza de América Latina crea entidades “toderas” que tratan todas las disfunciones y, allí, “el remedio resulta peor que la enfermedad”. El ambiente escolar, agrega la experta, debe estar estructurado de tal manera, que el programa sea consistente y predecible, enfocada en los aspectos visuales. Los alumnos con autismo aprenden mejor y se confunden menos cuando la información es presentada tanto visual como verbalmente. También se considera importante la interacción con compañeros sin discapacidades, ya que estos alumnos proporcionan modelos de destreza apropiadas en el lenguaje, la interacción social, y la conducta. A través de los programas educacionales diseñados para satisfacer las necesidades individuales del alumno y servicios especializados para el apoyo a la familia, es posible recuperar gran parte del terreno que los daños cerebrales han causado, sostiene la ASM.

20Sep2017

Durante los 2 primeros años de la vida del niño, si se presenta un resfrío u otra infección la mayoría de los padres se sienten incómodos e incapaces de determinar la seriedad de la afección. Como el niño no puede hablar, no puede ayudar mucho con el diagnóstico. El aspecto y el comportamiento de su niño son mucho más importantes que el nivel de la fiebre. Además, un niño puede estar mucho más animado de30 a 40 minutos después que la fiebre ha sido reducida con medicamentos.

¿Cuándo debo llamar al profesional médico de mi hijo?

Llame INMEDIATAMENTE si:

  • Su hijo es recién nacido (tiene menos de un mes de edad) y presenta algún signo de estar enfermo. (Excepción: no necesita llamar al médico si su recién nacido sólo tiene una congestión nasal leve).
  • Su hijo parece estar muy enfermo o actúa como si lo estuviera.
  • A pesar de los esfuerzos que usted hace, su hijo no sonríe o casi no responde.
  • Su hijo se niega a jugar.
  • Su hijo está demasiado débil para sentarse o pararse.
  • Su hijo llora constantemente durante más de 3 horas.
  • Su hijo llora cuando lo toca o cuando lo carga.
  • El llanto se vuelve agudo y suena distinto de lo normal.
  • El llanto se convierte en un lloriqueo débil o un gemido.
  • Su hijo no puede dormir más de 30 minutos a la vez.
  • Su hijo no puede ser consolado por más de 30 minutos a la vez.
  • Usted no consigue que su hijo se despierte por completo.
  • La respiración de su hijo se vuelve laboriosa.
  • La boca y los labios de su hijo se vuelven azulados.
  • La piel de su hijo se vuelve grisácea.

20Sep2017

Autor: Anónimo

Quiero pedirles su orientación acerca de el caso de mi niña: ella tiene 2 meses y nos dicen que presenta un alto nivel de amonio en la sangre debido a falta de enzimas que convierten la proteína en otra sustancia.

Por lo tanto, la alimentación de la niña está baja en proteínas. ¿Podrían recomendarme algún médico, especialista en la materia?

Dr. Robledo: El problema de su niña es de origen metabólico, enzimático, y lo mejor para tratarla será la evaluación de un equipo médico integral integrado por un gastroenterólogo pediatra en primera instancia (en la ciudad hay unos cinco en esta disciplina), quien deberá estar acompañado por un nutriólogo y un endocrinólogo pediatra.

La edad en que se encuentra su bebé ofrece ventajas, ya que las características del desarrollo psicomotor todavía son tempranas, por esta razón, entre más pronto se resuelva la situación, mejor va a ser para la bebita.


20Sep2017

Cómo eliminar la alimentación nocturna (para bebés mayores de 4 meses de edad)

¿Cuándo se debe alimentar de noche a los bebés?

Desde su nacimiento hasta los 2 meses de edad, la mayoría de los bebés se despiertan dos veces por noche para que los alimenten. Entre los 2 y 3 meses de edad, la mayoría de los bebés necesitan alimentarse una vez en el medio de la noche. Cuando tienen ya 4 meses de edad, la mayoría de los bebés alimentados a biberón ya duermen más de 7 horas sin necesidad de comida. La mayoría de los bebés amamantados pueden dormir toda la noche cuando tienen 5 meses de edad. A esta edad, los niños normales no necesitan calorías por la noche para mantenerse sanos.

 

¿Por qué se despierta mi bebé de noche para comer?

Algunas razones, entre otras, por las que los bebés mayores de 4 meses se despiertan de noche para comer son:

  • Amamantar o darle el biberón al bebé hasta que se duerma.

Si el último recuerdo del bebé antes de dormirse es del biberón o el seno de la madre, éstos se convertirán en una mascota. El niño no aprenderá a consolarse o dormirse solo sin el biberón o el seno de su madre. Por lo tanto, cuando el bebé se despierte normalmente de noche, habrá formado el hábito de no dormirse hasta que lo alimenten. Si se lleva al niño a la cama de sus padres para comer, el problema se agrava.

  • Dejar un biberón en la cama. Periódicamente por la noche el bebé chupará el biberón.

Cuando se vacíe, se despertará por completo y empezará a llorar para que se lo vuelvan a llenar. Si deja el biberón en la cuna, a menos que tenga sólo agua, se pueden producir muchas caries en los dientes.

  • Alimentación frecuente durante el día.

Algunas madres interpretan equivocadamente el concepto de “alimentación a demanda” y creen que hay que dar de comer al bebé cada vez que llora. Esta equivocación puede resultar en que el bebé coma cada 30 a 60 minutos. El bebé se acostumbrará a comer pequeñas porciones frecuentemente en vez de esperar por lo menos 2 horas entre comidas al nacer y por lo menos 4 horas entre comidas a partir de los 4 meses de edad. Cuando se forma el hábito de alimentarse cada hora, se dice que el bebé está “picando”. Este problema ocurre con más frecuencia en bebés que amamantan si se usan los senos como si fueran un chupete. La dependencia del biberón crea el hábito en el bebé de llevarlo a todas partes durante el día. Además, si le da mucho líquido al bebé de noche, se despertará con más frecuencia porque sus pañales están mojados.

 

¿Cuánto tiempo dura?

Si trata de seguir estas recomendaciones, el comportamiento de su hijo probablemente mejorará en 2 semanas. Cuanto mayor sea su hijo, más difícil será cambiarle sus hábitos. Los niños de más de 1 año de edad se resistirán a dormir aunque estén cansados. Protestarán vigorosamente cualquier cambio y llorarán por horas. Sin embargo, si no toma estos pasos, su hijo no comenzará a dormir toda la noche hasta que tenga 3 ó 4 años de edad, cuando el nivel de actividades diarias finalmente lo deje exhausto.

 

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo?

Si su bebé tiene más de 4 meses de edad y se despierta llorando una o más veces por noche para comer, pruebe las siguientes sugerencias.

  • Prolongue gradualmente el tiempo entre comidas durante el día a 3 ó 4 horas.

No podrá prolongar el tiempo entre comidas de noche si pasa poco tiempo entre comidas durante el día. Si un bebé se acostumbró a comer frecuentemente durante el día, se mostrará hambriento también de noche. Éste es un problema que le ocurre a las madres que no pueden separar el acto de alzar al bebé del acto de amamantarlo. Por cada vez que amamante a su bebé, debería tomarlo en brazos para acariciarle 4 ó 5 veces sin darle de comer. Gradualmente vaya demorando las horas de amamantar hasta que sean más normales para la edad de su bebé. Si actualmente está alimentando a su bebé cada hora, aumente el tiempo entre comidas a 1 hora y media. Cuando su bebé acepte el nuevo horario de alimentación, aumente el lapso a 2 horas entre comidas. Cuando el bebé llore, acarícielo o déle un chupete. Cuando el bebé se alimenta con fórmula, su objetivo es darle 4 mamilas por día cuando el bebé tenga 4 meses de edad. La mayoría de los bebés que amamantan necesitan 5 comidas por día hasta que tienen 6 meses de edad, cuando se les va agregando comidas sólidas en la dieta. Si su hijo tiene más de 6 meses de edad comience a darle de comer con un vasito. Despierte al bebé para alimentarlo por última vez entre las 9 y 10 de la noche. Esto será necesario hasta que tenga por lo menos 8 meses, si quiere que duerma hasta las 6 de la mañana del día siguiente.

  • A la hora de la siesta o de irse a dormir, coloque a su bebé en la cuna cuando tenga sueño pero esté todavía despierto.

Cuando vea que su bebé empieza a demostrar que tiene sueño, acuéstelo en la cuna. Si su bebé está muy molesto, hágalo mecer hasta que se calme o esté casi dormido, pero pare antes de que se duerma por completo. Si su bebé se duerme mientras está amamantando o chupando la mamila, lo mejor es despertarlo. Para ayudar a que el bebé no asocie la comida con la hora de irse a dormir, pruebe darle de comer 1 hora antes de la siesta o de la hora de irse a dormir. El último recuerdo de su bebé al estar despierto debe ser su cuna y el colchón, no el biberón o el seno de la madre. Tiene que aprender a dormirse solo. Su bebé tiene que aprender esta técnica para poder volver a dormirse cuando se despierte naturalmente de noche.

  • Si su bebé llora a la hora de la siesta o de irse a dormir, vaya a ver cómo está cada 5 a 15 minutos.

Visítelo antes de que se enoje demasiado. En el caso de bebés menores de 1 año, o muy sensibles, es posible que tenga que ir a ver cómo están cada 5 minutos. Gradualmente vaya prolongando los intervalos de visita. Haga visitas breves y aburridas pero que brinden respaldo. No se quede en el cuarto del bebé más de 1 minuto. No encienda las luces. Actúe como si usted tuviera sueño. Susurre, “Shh, están todos durmiendo”. No lo saque a su bebé de la cuna. No lo alimente, mece ni juegue con su bebé, ni tampoco lo lleve a su cama. Si el contacto es breve, no le proporcionará una recompensa suficiente como para querer seguir comportándose de esa manera. Una vez que haya puesto al bebé en la cuna, déjelo allí.

  • Cuando el bebé llore en el medio de la noche, álcelo brevemente hasta que se vuelva a dormir.

Hasta que su bebé aprenda a dormirse solo a la hora de la siesta o de irse a dormir, cuando se despierte en el medio de la noche trate de que la situación sea lo más fácil posible. Si no protesta por más de 5 ó 10 minutos, responda de la misma manera que lo hizo a la hora de irse a dormir. En caso contrario, sáquelo de la cuna y álcelo hasta que se vuelva a dormir. No obstante, no encienda las luces ni lo saque de su cuarto. Trate de no hablarle demasiado. Con frecuencia es mejor que vaya el padre y no la madre.
Después de haberle dado su última comida a las 9 ó 10 de la noche, alimente a su bebé una sola vez durante la noche. Aliméntelo de noche solamente si han pasado 4 horas o más desde la última vez que comió. Haga que la comida sea aburrida y breve (no más de 20 minutos). Pare antes de que el bebé se duerma, y déjelo en sus brazos.

  • Deje de darle el biberón en la cama a su bebé.

Si alimenta a su bebé a la hora de irse a dormir, no deje que sostenga el biberón. Además, aliméntelo en un cuarto distinto que su dormitorio. Trate de separar la hora de comer de la hora de ir a la cama. Si su bebé tiene que chupar algo para poder dormirse, ofrézcale un chupete o ayúdele a que encuentre su pulgar.

  • Ayude a su hijo a encontrar una mascota.

Una mascota, u objeto transitorio de seguridad, puede ayudar a su bebé a dormirse. Le brinda consuelo y le puede ayudar a separarse de usted. Un osito, una muñeca u otro juguete blando, o también una cobija, pueden servir de mascota. A veces un bebé acepta más fácilmente a un osito cuando lleva puesta una prenda de su madre. Cuando mece o le haga cariños a su bebé durante el día, coloque siempre la mascota junto a él. También haga que forme parte de su historia o cuento habitual a la hora de irse a dormir. Colóquelo en la cuna junto a su bebé. Con el tiempo el bebé comenzará a tomar y acariciar su mascota a la hora de dormir de la misma manera que usted hacía con él.

  • Más adelante, deje de alimentarlo de noche.

Abandone la comida nocturna solamente después que las comidas durante el día estén separadas por más de 3 horas Y ADEMAS su bebé se pueda dormir solo sin alimentarlo o mecerlo. Después vaya dejando de alimentarlo de noche durante un periodo de 2 semanas. Reduzca gradualmente la cantidad de alimentos que su bebé coma de noche. Reduzca la cantidad de leche de fórmula del biberón por 1 onza cada 2 ó 3 noches. Amamante a su bebé de un solo lado y reduzca el tiempo por 2 minutos cada 2 ó 3 noches. Después de 1 ó 2 semanas su bebé ya no deseará comer de noche y podrá volver a dormirse sin alzarlo o mecerlo.

  • Otros consejos útiles para resolver problemas de sueño:
    • Mude la cuna a otro cuarto. Si la cuna está en su dormitorio, múdela a otro cuarto. Si esto es imposible, cubra uno de los costados de la cuna con una cobija para que el bebé no lo pueda ver cuando esté despierto.
    • Evite que el bebé duerma siestas muy largas durante el día. Si su bebé ha dormido la siesta por más de 2 horas, despiértelo. Si tiene la costumbre de dormir 3 siestas por día, trate de cambiarle el hábito a 2 siestas por día.
    • Nunca cambie los pañales por la noche sólo porque estén mojados. Sólo cambie los pañales si están sucios con heces o si el bebé tiene mucho sarpullido. Si tiene que cambiarle el pañal, use la menor cantidad de luz posible (por ejemplo, una linterna), hágalo rápidamente y no entretenga al bebé.
    • Si su hijo se para en la cuna a la hora de irse a dormir, lo puede dejar en esa posición. Trate de que se calme y se acueste. Si se resiste o se vuelve a parar, déjelo así. Sabrá acostarse sin su ayuda. Si le sigue diciendo que se acueste, se puede llegar a convertir en un juego.
  • Mantenga un diario de sueño.

Anote en un cuaderno las horas que su bebé está despierto y dormido. Lleve el cuaderno al consultorio durante su visita al profesional médico.

 

¿Cuándo debo llamar al profesional médico de mi hijo?Llame durante el horario de consultorio si:

  • Su hijo no está aumentando de peso lo suficiente.
  • Cree que el bebé llora por un motivo físico.
  • Su hijo actúa como si tuviera miedo.
  • Alguna persona de la familia no puede tolerar el llanto.
  • Las recomendaciones dadas aquí no mejoran los hábitos de sueño de su hijo en un plazo de 2 semanas.
  • Tiene alguna otra pregunta o preocupación.

20Sep2017

¿Como puedo ayudar a mi hijo a dejar el biberón?

Por definición un destete retardado puede ser considerado si un niño no deja el biberón para los 18 meses de edad.

No siempre se considera un Problema, excepto si:
– Prefiere la leche a los alimentos sólidos.
– Se causa caries en forma precoz.
– Ocurre obesidad por exceso en la cantidad de leche ingerida
– Hay llanto nocturno excesivo para pedir el biberón.
– El niño muestra más interés en el bibe que en juguetes, paseos, etc. Se nota retraído o inseguro.

Algunos tips para ayudar a quitar el biberón.

– Ofrezca liquidos en general en taza entrenadora, sean agua, leche, jugos, etc.
– No permita que el niño cargue con el bibe para todas partes, puede decirle “eres grande para eso”
– No permita que el niño lleve el bibe a la cama a la hora de dormir.
– Evite hacer cambios radicales en situaciones de stress familiar (mudanza, llegada de un nuevo bb, etc)
– Evite hacer 2 cambios simultaneos (retirar bibe y pañal al mismo tiempo)
– Retire gradualmente el uso del Biberón, cada 3 a 4 días quite una de las tomas, inicie por las de mediodía,
– Tarde, mañana y al último la de la noche, que es la de mas apego para el bebé,
– Cuando te pida el biberón responde distrayéndola, cargala, juega con ella, leele cuentos, etc.

El destete debe hacerse gradualmente y con AMOR, PACIENCIA y COMPRENSIÖN
Nunca abrupto, no hay consenso en el momento del mismo, pero si en esta técnica.

Saludos,

J. Robledo


20Sep2017

¿Por qué vacunar?

A nadie le gusta que sus hijos enfermen. Si pudiéramos, los protegeríamos de cualquier enfermedad, por leve que sea -incluso de un resfrío.
Ahora imagínese que usted pudiera proteger a su hijo de algunas de las enfermedades más mortales de la historia.

Y suponga que al mismo tiempo pudiera también proteger a los hijos de su vecino y a otros niños en todo el país de las mismas enfermedades.

Finalmente, suponga también que usted pudiera librar al mundo de algunas de las enfermedades que durante siglos han acabado con la vida de los niños o los han incapacitadopor el resto de sus días.

Usted puede hacer todo esto -con una de las herramientas sanitarias más sencillas, y sin embargo más poderosas jamás concebidas. Usted puede asegurarse de que sus hijos
estén vacunados.

Las vacunas han tenido un éxito sorprendente.

• Hasta principios de los años veinte, la difteria era una de las enfermedades infantiles más temidas en los Estados Unidos y cobraba la vida de más de diez mil personas cada año. Se empezó a vacunar a los niños contra la difteria en los años treinta y cuarenta, y la enfermedad empezó a desaparecer. Hoy en día es raro que un doctor encuentre un caso de difteria y mucho más que un niño muera a causa de la enfermedad.
• En 1962, el año anterior a la introducción de la vacuna contra el sarampión, se reportaron alrededor de 500.000 casos de la enfermedad en los EE.UU. Diez años después de haber empezado a vacunar contra la enfermedad se registraron alrededor de 32.000 casos, y diez años después menos de 2.000. En 1998 y 1999, sólo se reportaron alrededor de 100 casos de sarampión al año.
• Hasta mediados del siglo XX, la viruela era una de las enfermedades más graves que el mundo hubiera conocido. Millones morían a causa de ella cada año. En 1967, la Organización Mundial de la Salud declaró la guerra a la viruela a través de una campaña mundial intensiva de vacunación. Doce años después, la viruela había sido erradicada – borrada para siempre de la faz de la tierra.
• En los años cincuenta, los padres estaban atemorizados al ver como la polio dejaba a miles de niños paralizados. Luego se aprendió cómo prevenir la enfermedad a través de las vacunas Salk y Sabin. Ahora casi se ha logrado vencer la polio, y pronto, al igual que la viruela, sólo será un mal recuerdo.
Antes de discutir las doce vacunas infantiles de rutina y las enfermedades que pueden prevenir, echemos un vistazo a las vacunas y a la forma como funcionan. Luego responderemos algunas de las preguntas de los padres sobre las vacunas infantiles.

¿Cómo funciona la inmunidad?

Las enfermedades aparecen cuando los gérmenes invaden el cuerpo. Cuando el virus de sarampión entra al cuerpo, se contrae la enfermedad. Las bacterias de la tos ferina causan este padecimiento. Y así sucesivamente.

El sistema inmunológico tiene la función de protegerle de estas enfermedades. Así es cómo funciona:

Los gérmenes entran al cuerpo y empiezan a reproducirse. Su sistema inmunológico reconoce a los gérmenes como invasores del exterior del cuerpo y responde fabricando proteínas llamadas anticuerpos. Los anticuerpos tienen dos funciones. La primera es destruir a los gérmenes que causan la enfermedad. Como los gérmenes llevan ventaja, usted ya estará enfermo para el momento en que el cuerpo ha producido suficientes anticuerpos para destruir los invasores. Sin embargo, al eliminar los gérmenes que le atacan, los anticuerpos le ayudan a recuperarse.

Ahora los anticuerpos comienzan a llevar a cabo su segunda función. Permanecen en el torrente sanguíneo, para protegerle contra futuras infecciones. Si los mismos gérmenes tratan de infectar su cuerpo otra vez -incluso después de muchos años- estos anticuerpos vendrán en su ayuda. Sólo que ahora pueden destruir a los gérmenes antes de que puedan producir la enfermedad. Este proceso se denomina inmunidad. Es por esta razón que la mayoría de la gente sólo sufre de enfermedades como el sarampión y la varicela una sola vez, aunque puedan estar expuestos a ellas muchas veces durante su vida.
Este sistema de prevención de las enfermedades es muy efectivo. El único problema es que hay que contraer la enfermedad antes de desarrollar inmunidad.

¿Cómo ayudan las vacunas?

El principio de la vacunación es proporcionar inmunidad contra una enfermedad antes de que la misma se contraiga.

Las vacunas se fabrican con los mismos gérmenes (o partes de ellos) que causan la enfermedad – la vacuna contra el sarampión se fabrica con el virus de esta enfermedad, por ejemplo, y la vacuna contra el Haemophilus influenzae tipo B (Hib) se elabora con partes de la bacteria Hib. Pero los gérmenes de las vacunas han sido desactivados o debilitados de manera que no transmitan la enfermedad.

Luego se administra la vacuna que contiene estos gérmenes debilitados o desactivados, generalmente a través de una inyección. El sistema inmunológico reacciona ante la vacuna de la misma forma que si hubiera sido invadido por la enfermedad -produciendo anticuerpos. Los anticuerpos destruyen los gérmenes contenidos en la vacuna del mismo modo que eliminan los gérmenes de la enfermedad. Luego permanecen en el cuerpo, proporcionándole inmunidad. Si alguna vez se está expuesto a la verdadera enfermedad, los anticuerpos le protegerán.

Las vacunas ayudan al sistema inmunológico de los niños a hacer su trabajo. El niño desarrolla un mecanismo de protección ante las infecciones futuras, igual que si hubiera estado expuesto a la enfermedad. Lo bueno es que gracias a las vacunas, el niño no tiene que contraer la enfermedad para adquirir inmunidad.

 

 

Preguntas y respuestas

¿Cuántas inyecciones necesita mi hijo y cuándo se le deben administrar?

Algunos niños deben recibir su primera vacuna (la de hepatitis B) antes de salir del hospital luego del nacimiento, se indica por padecer la Mamá de la enfermedad misma.. Otras vacunas se administran a partir de los dos meses de edad. Se deberá llevar al niño varias veces al médico para que le administre otras vacunas antes de empezar a ir a la escuela. El doctor o enfermera le dirá cuándo debe volver.
Lo cierto es que aunque los esqumas de vacunación parecen ser rigidos y obligatorios, deben adaptarse a cada niño, cumpliendo con el objetivo de vacunarlo contra las enfermedades de prevalencia en la población infantil, sobre todo las que dejan secuelas permanentes a lo largo de la vida.

¿Por qué necesitan los niños tantas vacunas?

Las vacunas protegen contra doce enfermedades que pueden ser graves: Sarampión, paperas, rubéola (sarampión alemán), difteria, tétano (tristmo), pertussis (tosferina), poliomielitis, enfermedad invasiva por Haemophilus Influenzae tipo b (enfermedad Hib), hepatitis B, varicela, hepatitis A e infección invasiva neumocócica. Se necesita por lo menos una inyección para cada una de estas enfermedades, y para algunas de ellas hacen falta varias dosis para una mejor protección.

En total hacen falta muchas inyecciones, generalmente se administran varias al mismo tiempo aunque esto incrementa la molestia local en los sitios de aplicación y con frecuencia produce fiebre en el bebé. Algunos padres piensan que no es seguro administrar varias vacunas al mismo tiempo o que podrían no tener el mismo efecto, o que sobrecargarán el sistema inmunológico del niño. Pero los estudios han demostrado que estos temores no tienen fundamento. Las vacunas son igual de seguras y efectivas al administrarlas juntas que por separado. El sistema inmunológico está expuesto a muchas sustancias extrañas cada día y no se sobrecargará por las vacunas.

Ya existen varias “vacunas combinadas” (como la triple vírica MMR y la DTaP), que permiten administrar varias vacunas en una sola inyección, con lo que se reduce el número de inyecciones necesarias. Se están desarrollando más combinaciones, de manera que en el futuro serán necesarias menos inyecciones para administrar el mismo número de vacunas.

¿Por qué se administran las vacunas a una edad tan temprana?

Las vacunas generalmente se administran a una edad temprana porque las enfermedades que éstas previenen pueden atacar a cualquier edad. Algunas enfermedades son mucho más graves o comunes entre los bebés o niños pequeños.
Por ejemplo, hasta un 60% de los casos de la enfermedad grave causada por el Haemophilus influenzae tipo B se presentan en niños menores de un año. Los niños menores de seis meses son los que corren el mayor riesgo de complicaciones graves de pertussis (tos ferina) – un 72% de los niños menores de seis meses que sufren de esta enfermedad deben ser hospitalizados y un 84% de los fallecimientos provocados por la misma ocurren en niños menores de seis meses. La edad a la cual se recomienda administrar las vacunas no es arbitraria. Se ha elegido ese momento para dar a los niños la mejor protección contra las enfermedades lo más pronto posible.

¿Qué tan graves son estas enfermedades?

Cualquiera de ellas puede matar a un niño. Es fácil olvidar lo graves que son porque ahora son mucho menos frecuentes, sobre todo gracias a las vacunas. El sarampión acababa con la vida de miles de personas en los EE.UU. cada año. En los años cuarenta y cincuenta, decenas de miles de niños murieron o quedaron incapacitados como consecuencia de la polio. Sin ir más lejos, a mediados de los ochenta, 20.000 niños sufrían cada año de meningitis así como de otras complicaciones serias como resultado del virus de Hib.

Estas enfermedades no son tan comunes como antes, pero no ~~han cambiado. Todavía pueden provocar neumonía, asfixia, lesiones cerebrales, trastornos cardíacos, cáncer de hígado y ceguera en los niños que no tienen inmunidad. Todavía matan niños cada año.

¿Qué pasará si mi hijo no recibe estas vacunas?

Podría pasar una de dos cosas.
1) Si en el curso de su vida su hijo nunca tiene exposición a ninguna de estas enfermedades, no le pasará nada.
2) Si su hijo estuviera expuesto a una de estas enfermedades, es bastante probable que contraiga la enfermedad. Lo que suceda entonces depende del niño y de la enfermedad. El niño podría enfermar levemente y tener que permanecer en cama durante algunos días. Podría enfermar seriamente y tener que ir al hospital. En el peor de los casos, podría morir. Además, también podría propagar la enfermedad a otros niños y adultos que no sean inmunes a la misma. Si existe mucha gente sin inmunidad en su comunidad, el resultado sería una epidemia, en la que mucha gente enfermaría y algunos morirían.

¿Qué posibilidad tiene mi hijo de verse expuesto a estas enfermedades?

Es difícil de decir. Algunas de estas enfermedades hoy en día son muy raras en el mundo así que el riesgo de exposición es pequeño. Otras siguen siendo bastante comunes. Algunas son raras en este continente, pero comunes en otros lugares del mundo. No imagine que su hijo no corre peligro de contraer estas enfermedades, incluso aquellas que son raras. Por ejemplo, un niño tiene pocas posibilidades de contraer difteria en los EE.UU. Pero hace algunos años, un niño de California la contrajo y murió. Era el único niño de su clase que no había sido vacunado.

¿Son seguras las vacunas?

Las vacunas son muy seguras, pero no son perfectas. Al igual que cualquier otro medicamento, a veces pueden producir reacciones secundarias. Generalmente son leves, como dolor en el brazo o un poco de fiebre. Las reacciones severas son poco frecuentes, pero pueden ocurrir. Su doctor o enfermera puede informarle de los riesgos antes de administrar las vacunas a su hijo. Es importante recordar que contraer alguna de estas enfermedades es mucho más peligroso que recibir la vacuna.

¿Siempre funcionan las vacunas?

Las vacunas funcionan la mayor parte del tiempo, pero no siempre. La mayor parte de las vacunas administradas durante la infancia proporcionan inmunidad a entre el 90% y el 99% de los niños. Pero a veces el niño no responde a algunas vacunas. Esta es otra razón por la que es importante que todos los niños estén vacunados. El niño que no responde a la vacuna depende de la inmunidad de aquellos que le rodean para estar protegido. Este niño podría contraer la enfermedad de otro que no ha sido vacunado, pero no de uno que tenga inmunidad.

¿Qué hago si mi hijo no recibió las vacunas a tiempo, o si se atrasó? ¿Las vacunas todavía son efectivas?

Sí. Si su hijo no ha recibido las vacunas en el momento indicado, no es demasiado tarde. La mayor parte de estas vacunas se pueden administrar a cualquier edad, y un niño que se haya atrasado no tiene que empezar desde el principio. Las vacunas administradas siguen contando, y el niño desarrollará inmunidad. Simplemente póngase en contacto con su médico o con la clínica del departamento de sanidad.

¿No es caro recibir todas estas vacunas?

No tiene por qué serlo. Las vacunas son gratis si lleva a su hijo a una clínica de la Seguridad Social o de los Centro de Salud de la Secretaría Estatal, Si usted decide ir a un médico privado, es posible que su seguro médico no pague las vacunas. La~ calidad de las vacunas o biologicos es probada, tanto en la Medicina provada como en la Seguridad Social, no existen diferencias, no hay vacunas de 1era. y Segunda.

Este folleto le ayudará a encontrar respuesta a otras preguntas acerca de las vacunas para los niños. Pero si ~todavía~ tiene preguntas después de leerlo, discuta el tema con su médico o con el personal de la clínica.


20Sep2017

La bronquiolitis y su bebé: Recomendaciones para los padres

Las enfermedades respiratorias causadas por virus están entre los problemas de salud más comunes en la infancia. El resfriado común es la que vemos con más frecuencia. La bronquiolitis es otra. Sus síntomas pueden asustar a los padres así como a los niños. Este folleto explica qué es la bronquiolitis, así como sus causas, síntomas y tratamientos.

¿Qué es la bronquiolitis?
La bronquiolitis es una infección de los pequeños conductos respiratorios (bronquiolos) en los pulmones. Es más común en los bebés. La bronquiolitis a veces se confunde con la bronquitis, que es una infección de las vías respiratorias más grandes y más centrales.

La bronquiolitis casi siempre la causa un virus. La infección hace que los pequeños conductos en los pulmones se inflamen. Esto obstruye el flujo de aire por los pulmones y le dificulta la respiración al bebé. Entre los meses de octubre a marzo, la bronquiolitis a menudo se debe a una infección del virus respiratorio sincitial (RSV, por sus siglas en inglés). Durante los demás meses del año, la causa de la enfermedad generalmente son otros virus.

A la mayoría de los adultos y a muchos niños con infecciones de RSV sólo les da un resfriado. En los bebés es más probable que la infección se convierta en bronquiolitis. Esto es porque sus vías respiratorias son más pequeñas y se obstruyen más fácilmente. A los bebés que les da bronquiolitis se les puede desarrollar asma más adelante. Es posible que la infección de RSV sea el primer factor que provoque el asma. El RSV se contagia por medio del contacto con la mucosidad o la saliva de una persona infectada. A menudo se propaga a través de la familia, los centros de cuidado infantil y las salas de los hospitales. Lavarse bien las manos puede ayudar a prevenir la transmisión de esta infección.

Señales y síntomas

Un bebé que contrae bronquiolitis a menudo empieza con síntomas de resfriado, tales como nariz mocosa, tos leve, y fiebre. Después de uno o dos días la tos puede empeorar. Empezará a respirar más rápidamente. Las siguientes señales pueden significar que está teniendo dificultad para respirar:

  • Puede ensanchar los orificios de la nariz y contraer los músculos debajo de las costillas en un esfuerzo por hacer llegar más aire a los pulmones
  • Cuando respira puede gruñir y contraer los músculos del estómago
  • Hará un sonido agudo como un silbido cada vez que exhala
  • Es posible que no pueda ingerir líquidos bien, porque está haciendo tanto esfuerzo para respirar que tiene dificultades para chupar y deglutir
  • Si se le dificulta demasiado respirar, usted podría notarle un color azulado alrededor de los labios y la punta de los dedos. Esto indica que las vías respiratorias están tan obstruidas que no le está llegando suficiente oxígeno a la sangre

Si su bebé presenta alguno de estos síntomas de que tiene dificultad para respirar, o si la fiebre le dura más de 24 horas (o sencillamente si hay fiebre en un bebé de menos de 3 meses), llame al pediatra.
También llame al pediatra si el bebé presenta cualquiera de los siguientes síntomas de deshidratación:

  • Ingerir menos de la cantidad normal de líquidos
  • Tener la boca seca
  • Llorar sin lágrimas
  • Orinar con menos frecuencia de lo normal

Si usted piensa que su niño tiene bronquiolitis y sufre de alguna de las siguientes condiciones, llame al pediatra.

  • Fibrosis quística
  • Trastorno congénito del corazón
  • Displasia broncopulmonar (esto les ocurre a algunos bebés que han estado conectados a un respirador cuando recién nacidos)
  • Trastorno de inmunodeficiencia (como el SIDA)
  • Transplante de órganos
  • Un cáncer para el cual se le esté dando quimioterapia

Tratamiento en la casa

No hay ninguna medicina que se pueda usar para tratar en casa las infecciones de RSV. Los antibióticos, que se usan para combatir las bacterias, no son eficaces para la bronquiolitis porque casi siempre es causada por un virus. Sin embargo, usted puede aliviarle los síntomas del resfriado. Intente las siguientes sugerencias:

Para aliviar la congestión nasal y la fiebre:

  • Diluya la mucosidad nasal usando una solución salina de baja concentración en gotas para la nariz que le recomiende el pediatra. Nunca use las gotas para la nariz que se compran sin receta y que contienen medicina. Use solamente gotas de solución salina.
  • Despeje la nariz de su bebé con una perita de succión. Oprima el bulbo de la perita primero. Con cuidado coloque la punta de goma en un orificio nasal, y lentamente vaya soltando el bulbo. Esta ligera succión extraerá la mucosidad que está bloqueando la nariz. Esto funciona mejor cuando el bebé tiene menos de 6 meses.
  • Coloque un humedecedor de vapor fresco (vaporizador) en la habitación de su bebé. Póngalo cerca del bebé. Limpie y seque el humedecedor todos los días para evitar que la bacteria o los mohos se propaguen. No use vaporizadores de agua caliente porque pueden causar quemaduras serias.
  • Si el bebé tiene fiebre, déle acetaminofén. (Cerciórese de usar la dosis recomendada para la edad de su bebé.) No le dé aspirina al niño. Se ha descubierto una relación entre la aspirina y el síndrome de Reye, una enfermedad que afecta el hígado y el cerebro. Nunca le dé ninguna otra clase de medicina para el resfriado sin antes consultar con el pediatra.

Para evitar la deshidratación:

  • Asegúrese de que el bebé tome mucho líquido para que no se deshidrate. Es posible que el niño prefiera líquidos claros en lugar de leche o fórmula. Puede comer más lentamente que de costumbre y es posible que no tolere alimentos sólidos porque tiene dificultad para respirar.

Tratamiento professional
Si el bebé está teniendo dificultades de leves a moderadas para respirar, el pediatra podría probar una medicina que abre las vías respiratorias, la cual parece ayudar a algunos niños.
Algunos niños con bronquiolitis tienen que ser hospitalizados, ya sea por las dificultades respiratorias o por deshidratación. El pediatra tratará los problemas respiratorios de su bebé con oxígeno y medicamentos. La deshidratación se tratará con una dieta líquida especial o con fluídos administrados por vía intravenosa (directamente en el torrente sanguíneo).
A veces los pediatras usan una medicina llamada Ribavirin o Respigam para tratar las infecciones de RSV en un bebé que padece una enfermedad pulmonar seria. Esta medicina casi nunca es necesaria si el niño es normal y saludable.
Muy raras veces si un bebé no responde a ninguno de estos tratamientos, puede ser necesario conectarlo a una máquina para respirar (respirador). Generalmente esto es solamente una medida temporal para ayudarlo hasta que su cuerpo pueda vencer la infección.

La prevención

La mejor manera de proteger a su bebé contra la bronquiolitis es mantenerlo alejado de los virus que causan la enfermedad. Siempre que sea posible, evite el contacto con niños o adultos que tengan resfriados. Si su bebé está en un centro de cuidado infantil donde otros niños pudieran tener RSV, asegúrese de que las personas que lo cuidan se laven las manos muy bien y con frecuencia.
Cuando su bebé está resfriado, necesita más atención para detectar los primeros síntomas de bronquiolitis o de cualquier otra infección seria. Llame a su pediatra si cree que su bebé pudiera tener alguno de estos problemas.

Adaptado de El cuidado de su hijo pequeño: Desde que nace hasta los cinco años