septiembre

20Sep2017

Los primeros das en casa se necesita mantener el cordón umbilical seco, después de bañar al bb aplica un poco de alcohol humedeciendo un poco de algodón y toca suavemente el ombligo, hasta que se caiga espontáneamente.


20Sep2017

Si quieren que su bebé y luego niño respete la hora de dormir, desde muy bebé creen la cultura de la noche, donde no se platica y a cierta hora se apagan luces y todos a dormir, seguir jugando de noche lo hará que no asocie la noche con dormir.


20Sep2017

REANIMACIÓN CARDIOPULMONAR 

En las situaciones anteriores hemos citado frecuentemente la posibilidad que el niño accidentado presente un paro respiratorio o cardiorespiratorio. Éste se define no sólo como la detención total de los movimientos respiratorios y latido cardíaco, sino también condiciones de movimientos respiratorios y cardíacos que por su baja frecuencia o deficiente calidad no son suficientes para mantener la vida por mucho tiempo. Así una respiración débil y entrecortada y un pulso de baja frecuencia se definen y tratan como paro cardiorespiratorio.

El paro cardiorespiratorio (PCR) en niños, es causado más frecuentemente por falta de oxígeno en la sangre, a diferencia del adulto, en quien las arritmias cardíacas son la causa habitual.

La mayoría de los PCR ocurren en niños menores de 1 año con enfermedades respiratorias graves (bronconeumonías, bronquitis, laringitis obstructiva, etc.), síndrome de muerte súbita y accidentes de la infancia (asfixia por inmersión, traumatismo encéfalocraneano, sofocación por cuerpo extraño, etc.)
La prevención del paro cardiorespiratorio, se dirigirá a la detección y corrección rápida de estas enfermedades o accidentes, evitar la falta de oxígeno y el transporte inmediato del niño afectado al centro asistencial más cercano. Sin embargo, si el paro cardiorespiratorio se produce, la persona a cargo del niño debe estar capacitada para realizar las maniobras básicas de reanimación, mientras se traslada al niño para su atención por personal experto.

Una idea de la importancia de la reanimación cardiopulmonar básica la ilustra el ejemplo, que entre dos niños que sufren asfixia por inmersión en iguales condiciones de edad, tiempo de inmersión, trayecto al Servicio de Urgencia, etc., el que no recibe reanimación cardiopulmonar al lado de la piscina, si se salva, quedará con daño cerebral importante. Aquel que sí la recibe, probablemente se salvará con su cerebro indemne.
Las Asociaciones Norteamericanas de Cardiología y Pediatría han desarrollado un sistema sencillo de reanimación cardiopulmonar basado en nemotecnias que ayudan a recordar los pasos a seguir y maniobras elementales, fáciles de realizar y aprender, que detallamos a continuación:

 

Reanimación cardiopulmonar básica. (RCPB)

Son las medidas elementales para la mantención de la vida, mientras se transporta al niño a un servicio médico que cuente con personal y equipo apropiado para la reanimación avanzada o definitiva. Estas medidas no requieren conocimientos profundos ni instrumental médico, sino sencillos conocimientos y la decisión de llevarlos a cabo. Cualquier persona puede aprender esta técnica, muchas veces salvadora, en las emergencias mencionadas.

La reanimación básica comienza con el diagnóstico de paro cardiorespiratorio. Para ello debemos:
1. Comprobar la pérdida de conciencia (falta de respuesta a los estímulos, flaccidez).
2. Detectar la ausencia de movimientos respiratorios mirando, el tórax y la ausencia de flujo de aire a través de boca o nariz del niño colocando la oreja del examinador sobre ellas para escuchar el ruido y sentir el flujo del aire en el pabellón auricular. (siéntalo en su hijo, mientras duerme) (Fig. 1)

  

Detección de la entrada y salida de aire por las fosas nasales o boca. (SENTIR Y OIR) Mientras se mira los movimientos del tórax.

 

3. Determinar la ausencia de latido cardíaco o pulso arterial. Se hace palpando la arteria del brazo del niño menor de 2 años. Se palpa la parte interna del brazo, sobre el codo, en el hueco que forma el músculo (bíceps) con el hueso (húmero).(Fig.2)

En el niño mayor y adulto, el pulso se busca en la arteria carótida del cuello. Se palpa, con los dedos índice y medio, el punto más prominente del cuello que es la laringe (manzana de Adán), se deslizan ambos dedos hacia abajo (paciente acostado) en la depresión que sigue a la nuez.

Allí se encuentra el latido de la arteria carótida (compruébelo en Ud. u otra persona).
Comprobado el paro cardiorespiratorio debemos proceder como sigue:
Iniciar la reanimación con la respiración boca a boca, con una o dos insuflaciones, gritar, pidiendo ayuda sin abandonar al paciente. Reanimar por un minuto, volver a pedir ayuda.

Si hay otra persona presente se le pide que busque ayuda llamando al teléfono de emergencia u otro que active un sistema de rescate.

Para iniciar la reanimación seguiremos la siguiente secuencia:
A. Vía aérea (A de Airway). Es básico que esté despejada para que entre aire a los pulmones.
B. Respiración. (B de Breathing). Si no hay respiración, hacer respiración boca a boca.
C. Circulación. (C de Circulation). Si no hay latido, hacer masaje cardíaco.

A. VÍA AÉREA PERMEABLE O DESPEJADA: La vía aérea del niño es estrecha y se obstruye fácilmente por mucosidades, sangre o alimentos. En el niño inconsciente la mandíbula, se va hacia atrás y arrastra la lengua que tapa la faringe.
La primera maniobra será colocar al niño boca arriba sobre una superficie lisa y firme, manejando con cuidado la cabeza y columna cervical. Se extiende la cabeza y se levanta el mentón (posición de olfateo)

Al abrir la boca se examina y retira objetos o secreciones visibles, que se extraen con un dedo envuelto en un pañuelo. Si se sospecha daño del cuello (caída de altura por ejemplo) movilizar cabeza y cuello en bloque traccionando la mandíbula hacia adelante, sin mover el cuello.

Si el niño no respira:
B. RESPIRACIÓN: Iniciar la respiración artificial, boca a boca o boca a boca-nariz en el niño pequeño. (Fig. 6)

 Respiración artificial. La boca del adulto cubre boca y nariz del niño pequeño.

En el niño mayor cerrar la nariz al insuflar por boca, para evitar escape del aire.

 La boca del adulto cubre sólo la boca del niño mayorcito y evita el escape de aire, pinzando la nariz con los dedos.

Dar dos respiraciones lentas de 1 a 1,5 segundos de duración. En niño menor de 1 año usar frecuencias de 20 por min. y para los mayores de 15.

Recordar que:
1) La respiración artificial es la maniobra más importante para recuperar al niño en PCR.
2) El volumen de aire a insuflar es aquel que expande el tórax del niño en una respiración similar a la normal, lo que debe apreciarse en los movimientos del pecho.
3) Las insuflaciones deben ser lentas, para evitar que entre aire al estómago (riesgo de vómitos y aspiración). Si pese a lo anterior el tórax no se expande, sospechar obstrucción de vía aérea, por falta de extensión del cuello. Si corregida ~esta situación persiste el problema sospechar presencia de cuerpo extraño en vía aérea (Usar maniobra de Heimlich en el niño mayor y las compresiones torácicas en el niño pequeño)

Si no hay latido cardíaco:
C. CIRCULACIÓN: La ausencia de contracción cardíaca o su inefectividad se reconocen por falta de pulso en las grandes arterias. En el niño mayor de 1 año, palpar arteria carótida, en el menor de un año arteria braquial. Si hay pulso sin que el niño respire, continuar con respiración artificial, hasta aparición de respiración espontánea. Si se constata ausencia de pulso, iniciar masaje cardíaco coordinado con respiración artificial.
a) masaje cardíaco. Consiste en comprimir continua y rítmicamente el tórax para impulsar la sangre hacia los órganos. Esta maniobra debe ir acompañada siempre de respiración artificial.
El niño debe estar sobre una superficie lisa y dura, en posición boca arriba y el punto en que se comprime es un grosor de dedo bajo la línea que une las dos tetillas del niño. En el niño menor de 2años, se coloca la mano derecha con el borde superior del dedo índice en la línea que une las dos tetillas, se llevan los dedos hacia la línea media (esternón) y se retira el dedo índice dejando sólo los dedos medio y anular para comprimir. Se deprime el tórax en una profundidad de 1,3 a 2,5 cm. y frecuencia de al menos 100 por min. Al final de cada compresión, permitir que vuelva a su posición inicial, sin despegar los dedos de su superficie.

  Posición de las manos en el masaje cardíaco del niño pequeño.

En el niño mayor de 2 años se comprime en el 1/3 inferior del tórax, 2 grosores de dedo sobre el borde inferior del tórax (en la boca del estómago) utilizando el talón de la mano
hasta una profundidad de 2,5 a 3,8 cm, con frecuencias de 80 a 100 por min. La compresión será suave y firme pero no brusca e igual a la relajación en duración.
Cada cierto tiempo insistir, pidiendo ayuda, sin detener reanimación.

b) Coordinación de masaje y ventilación.
La compresión del tórax debe acompañarse de ventilación artificial. Cada 5 compresiones dejar pausa de 1 a 1,5 seg., para la ventilación. Mantener esta relación en todas las edades, con uno o dos reanimadores. En todo caso esta es una exigencia menor que no debe sacrificar la ventilación artificial ni la masaje cardiaco en aras de una buena coordinación.
Si se logra reanimar al paciente, trasladar al centro asistencial adecuado, manteniendo la permeabilidad de vía aérea, (posición de la cabeza) vigilando la respiración y el latido cardíaco. Si el paciente no se ha recuperado, mantener maniobras descritas hasta la llegada al Servicio de Urgencia por la persona que la inició, a menos que en el equipo de rescate o traslado exista un experto. Si se dispone de oxígeno, adminístrelo de inmediato y manténgalo.


20Sep2017

CATARRO

Es una infección aguda de las vías respiratorias altas (nariz, ojos y garganta) que pueden presentar los niños en cualquier época del año pero especialmente en invierno y en primavera. Es la enfermedad más frecuente en los niños y una de las principales causas de absentismo escolar. Es muy contagiosa, capaz de pasar de un niño a otro con una gran facilidad. Los niños de 1 a 6 años presentan de seis a ocho catarros al año y esta frecuencia es mucho más alta en los niños que acuden a guardería. La inmensa mayoría de las veces se produce por un virus. Hay más de 150 ó 200 virus que pueden causar el resfriado. Los virus presentes en las secreciones nasales pasan a otros niños fundamentalmente a través de los estornudos, la tos o de la saliva que permanece en los objetos que los niños pequeños se llevan a la boca. El periodo de contagio se inicia 48 horas antes de que comience la sintomatología y la duración de la enfermedad suele ser de 7 a 10 días. Dependen de la edad del niño son los síntomas que presenta. Los bebés menores de 3 meses, presentan dificultades para la alimentación y para conciliar el sueño debido a la obstrucción nasal. Los niños entre 3 meses y 3 años habitualmente tienen fiebre, irritabilidad y estornudos. A las pocas horas se asocian mocos, obstrucción nasal y tos. La tos puede impedir que coman o duerman bien. Más raramente tienen problemas intestinales (vómitos o diarrea). Los niños mayores de 3 años presentan irritación y obstrucción nasal, dolor de garganta, tos, lagrimeo e irritación ocular, y en ocasiones algo de fiebre y malestar general. No existe un tratamiento específico para el catarro. De hecho los médicos dicen que un catarro con medicamentos dura siete días y sin medicamentos una semana. Solamente se puede actuar mejorando los síntomas. Para la obstrucción nasal se recomienda lavados nasales con suero fisiológico y para la fiebre, antitérmicos. Es aconsejable beber muchos líquidos e ingerir una dieta blanda. Al ser una enfermedad producida por virus, tampoco están indicados los antibióticos. Es aconsejable que el niño se quede en casa durante unos días para que no contagie a los compañeros de guardería y de colegio, pero también para evitar posibles complicaciones (otitis, neumonías). Es normal que: El niño se encuentre decaído sobre todo si tiene fiebre. Presente varios catarros durante el invierno sobre todo el primer año que acude a la Guardería o al Colegio. Se debe acudir a emergencia o al pediatra si: La fiebre no le cede con el antitérmico o le dura más de 3-4 días. Se asocia dificultad respiratoria. Le supura el oído.


20Sep2017

CONJUNTIVITIS

Es la inflamación de la conjuntiva, que es la membrana transparente que recubre el blanco de los ojos y el interior de los párpados. Pueden ser de causa infecciosa, bacteriana o viral, alérgica (polen, epitelio de animales, ácaros del polvo…), irritativas (sol, cloro de las piscinas…). En los bebés puede deberse a una obstrucción del conducto lacrimal, un canal que se encuentra en el ángulo interno del ojo y que comunica la conjuntiva ocular con las fosas nasales. Los principales síntomas son que las conjuntivas están enrojecidas (el típico ojo rojo), irritadas, y con sensación de cuerpo extraño. Las conjuntivitis de causa bacteriana, al menos inicialmente, afectan a un solo ojo que tendrá una secreción purulenta y el párpado estará “pegajoso” y legañoso. En el caso de (las conjuntivitis alérgicas) es típico el picor y el lagrimeo intensos. El pediatra puede diagnosticar con una simple inspección del ojo, el tipo de conjuntivitis. Cuando lo crea necesario, remitirá el niño al oftalmólogo. Hasta que el niño sea visto por el pediatra, es recomendable limpiar las secreciones oculares con gotas de suero fisiológico. El pediatra nos indicará el colirio más adecuado según la causa que haya provocado la conjuntivitis. Cuando existe una obstrucción del conducto lacrimal, el pediatra enseñará a la madre a en el ángulo interno del ojo para ayudar a desobstruir el conducto. Si esta medida no fuera suficiente, recurrirá a la ayuda del oftalmólogo.


20Sep2017

Acetona

Es una sustancia que se produce en el organismo cuando las grasas se queman de forma incompleta. En los niños que tienen fiebre o vomitan es muy común el olor a acetona, parecido al de las manzanas. Su causa principal es por el ayuno o a una aceleración del metabolismo cuando el niño tiene fiebre. En sí mismo se trata de un síntoma que carece de importancia. Para tratarlo se debe tener en cuenta que bajo ninguna circunstancia hay que administrarle al niño agua con bicarbonato, que es una costumbre muy común. Es necesario bajarle la fiebre y tratar los vómitos, en cuanto estos síntomas mejoren, desaparecerá la acetona. Las madres no deben alarmarse si el niño presenta acetona en la orina al levantarse, ya que esto sucede porque el niño ha pasado toda la noche sin comer.


20Sep2017

AEROFAGIA

Es una ingesta de aire durante la comida que provoca eructos, gases y dolor abdominal. Es propia de bebés que comen con ansias o de los cólicos del lactante a consecuencia del llanto. Para ayudar a los niños a eliminar el aire ingerido es útil darles golpecitos suaves en la espalda y, en caso de llanto por dolor abdominal, masajes en la barriga manteniéndolos en la posición de sentados. Existe medicación que reduce la producción de gases por bacterias a nivel intestinal, pero la eficacia de los mismos en los niños es dudosa. El tratamiento más eficaz es prevenir la ingesta de aire mediante una buena técnica de alimentación, por ejemplo no más de 10 minutos en cada pecho, colocar al bebe durante la toma en vertical ligeramente inclinado hacia atrás y hacia la izquierda, dar una expulsión correcta de los eructos, etc.


20Sep2017

BLEFARITIS

Es una inflamación de los bordes de los párpados. Aparecen enrojecidos, escamosos e inflamados. Se pueden encontrar costras de pus seco en las pestañas del niño, principalmente en la primera hora del día. No existe gravedad en esta enfermedad y se debe consultar al médico si los ojos del niño aparecen pegajosos o si el estado no desaparece en una semana. El mejor tratamiento es por la mañana y por la noche humedecer un trozo de algodón en una solución hecha con agua hervida y tibis, y media cucharada de sal. Se debe limpiar cada ojo (cerrado) desde la parte interior hacia la exterior. Se repite esta operación siempre cambiando el algodón. En caso de alguna infección, el médico recetará un colirio o una pomada antinflamatoria.